¿Cuántas veces has dedicado toda una tarde a estudiar,
pero apenas has avanzado en el contenido? ¿En cuántas ocasiones te has
propuesto terminar de repasar un tema en un día y al llegar la noche apenas has
pasado de la primera página? Se trata de una situación bastante común que nos
ha sucedido a todos en algún momento, sobre todo en esos días en los que
nuestra motivación por estudiar está por los suelos.
Sin embargo, cuando esta situación empieza a repetirse
una y otra vez, y en vez de ser un estado puntual se empieza a convertir en la
norma, es momento de empezar a aplicar estrategias que te ayuden a mejorar tu
productividad. Existen muchísimas alternativas con las que puedes sacarle el máximo
de provecho a tu jornada, pero antes de querer convertirte en un gurú de la
productividad personal, es mejor que empieces por un simple paso: organizar la
primera hora del día.
La
técnica de la primera hora
Muchas de las personas que saben gestionar bien su jornada
utilizan esta técnica para aumentar su productividad. Esto porque se trata de
una estrategia muy fácil de implementar y con la que puedes obtener excelentes resultados
en muy poco tiempo, por lo que suele ser una alternativa ideal para quienes
empiezan a aprender a gestionar su tiempo.
Básicamente, la técnica consiste en planificar la primera
hora del día, empezando por las tareas más importantes y complicadas, esas que
usualmente tendemos a postergar. De esta manera, es probable que consigas
resolver ese problema o entender esos conceptos con más facilidad ya que tu
cerebro tendrá un nivel de activación mayor y las ideas fluirán más fácilmente.
Además, el hecho de que termines al menos una tarea
durante esa primera hora te dará una dosis extra de motivación para continuar
con las demás actividades pendientes para el resto de la jornada.
¿Cómo
aplicar la técnica de la primera hora?
1. Planifica
la tarea más importante y compleja para la primera hora del día. Escoger
cuál será la primera tarea del día no siempre es fácil, muchas veces nos vence
la inmediatez y las prisas cotidianas y terminamos decantándonos por aquellas
tareas que son más urgentes. Sin embargo, las tareas más urgentes no siempre
son las que más recursos necesitan y es probable que terminemos consumiendo nuestras
horas más productivas del día en actividades automáticas que pueden esperar. Cuando
vayas a planificar la primera hora de tu día, decántate por las tareas más
importantes, las más complicadas y las que menos quieres hacer. De esta manera,
le sacarás el máximo provecho a tu productividad y, probablemente, también
obtengas mejores resultados.
2. Establece
una meta concisa para la primera hora de tu jornada. Si
eres de las personas a las que no les gusta planificar toda la jornada, no es
preciso que lo hagas, pero puedes proponerte una meta u objetivo para la
primera hora del día. Este no solo te ayudará a mantenerte enfocado en la tarea
que has planificado sino que también te aportará una dosis extra de motivación
para el resto de la jornada. Por ejemplo, puedes proponerte comenzar a hacer la
introducción de tu trabajo de curso durante cada primera hora de la semana. Lo
ideal es que se trate de una meta concisa y que puedas cumplir sin problemas ya
que si te trazas objetivos demasiado ambiciosos es probable que no puedas
conseguirlos y termines perdiendo el interés.
3. Antes
de comenzar mímate con un pequeño capricho matutino. No
hay mejor forma de estimular tu productividad durante la primera hora del día
que con un mimo en la mañana. Es una forma muy efectiva para automotivarte,
pero también es una manera de estimular tu autoestima y de invertir un poco en
tu bienestar. Por tanto, antes de enfrascarte en tu primera tarea del día
apuesta por darte un capricho, practica un poco de ejercicio, desayuna un
pedazo de tarta de chocolate, escucha tu canción favorita o juega un poco con
tu mascota.
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¿Cómo aumentar tu productividad? El secreto de la primera hora
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Oleh
Yiana Delgado
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